Marketing Político en Internet

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lunes, 8 de diciembre de 2008

Compartir lo privado para deleite público



La frase Hollywoodense, “lo que se pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, comenzó a perder fuerza al ser retomada y desestimada por Entertainment Channel”, en su programas sobre los “Spring Brakes”, donde los jóvenes norteamericanos se exhiben ante las cámaras sin limitaciones, en escenas públicas que la imaginación adivina, derivará en una orgía tumultuaria.

Posterior actos públicos transmitidos en vivo por televisión a nivel internacional, se exhiben comportamientos impensables años atrás como el beso de Madona y Britney Spears, el seno de la Jannet Jackson, etc. Aunque en su momento generaron discusiones, ahora ya no son novedad al perder originalidad, ante eventos más “atrevidos”.

Los videos privados comenzaron a circular. Unos con la intención de agraviar y otros para dejar memoria de algún festejo.

Los enemigos graban de manera clandestina videos con cámaras ocultas como prueba de un acto, lo cual sirve de protección en caso traición o incumplimiento de negociaciones privadas. Como sucedió con René Bejarano en la ciudad de México. Este extorsionaba a Calos Ahumada por incumplimiento de obras. Ahumada lo grabaron recibiendo dinero de manera ilegal. Posteriormente el video se entregó a un noticiero televisivo exhibiendo la corrupción existente en un sector de la izquierda que pregonaba la honestidad como una de sus banderas.

Otro video ciudadano tomado en un acto de campaña del PRI en el Estado de México, con el paso del tiempo, se convirtió en un documento que dio fe de que el ex gobernador del estado, Arturo Montiel, sí conocía e incluso estaba bailando con la Loba, involucrada en un asesinato y señalada como lidereza de una organización criminal en la zona conurbada a la ciudad de México.

La llegada de YouTube, vino a acelerar la apertura de los eventos privados. En un principio subiendo material de mala calidad grabado con webcams, luego con videocámaras, con salida a computadoras vía USB o Firewire. Y recientemente destacan los contenidos grabados por celulares.

En Estados Unidos, en el 2006 se dio el “Momento Macaca”, donde el senador George Allen fue eliminado del Congreso al increpar a un reportero de origen hindú S.R. Sidarth, de manera despectiva llamándolo “Macaca”, que es una especie de chango. El reportero había sido contratado por un adversario para que lo cazara en un mal paso y lo consiguió. El video apareció al día siguiente en YouTube.

La conjugación de tecnologías ha permitido la circulación de todo tipo de información. Se puede ver desde un atentado terrorista grabado por un ciudadano, como el sucedido en la India, o una ejecución en tiempo real, o un programa de televisión, hasta el video de Pamela Anderson o de Paris Hilton teniendo sexo, así como ellas, el de miles de parejas anónimas. En el caso de las actrices mencionadas, no hicieron ningún comentario de molestia sobre los videos, ni dieron muestra de daño moral o económico. Al contrario, al parecer sus videos fortalecieron sus carreras públicas.

México no es ajeno a esta situación. Aunque destaca una doble moralidad. Por un lado se graban o permiten ser grabadas y luego se quejan sin demandar penalmente cuando son exhibidas. Tales fueron los casos con las cantantes Belinda y Noelia y la actriz Michelle Vieth quienes fueron traicionadas en su confianza.

Lo anterior pone en entredicho que lo privado debe quedar como tal. Las circunstancias han cambiado, sólo la ingenuidad tendría confianza sobre una evidencia grabada. Sea por amor o amistad, nada puede evitar que se dañe la confianza. Ahora surge una nueva regla que dice: si un evento es registrado en video tarde o temprano pasará a ser parte del dominio público, sea a través de YouTube o de cualquier otro medio que se genere en el futuro. El caso es que entre más atrevido, comprometedor, o contundente sea el video, atraerá la atención de grandes auditorios, lo cual es inherente a Internet. Las personas que suben información a la red, buscan tener el máximo impacto y que sus mensajes se diseminen como un peligroso virus.

Lo más recientemente situación se dio hace dos días entre integrantes de la campaña del equipo de Barack Obama, donde hubo alcohol, bromas y desafortunadamente una esfinge de cartón de Hillary Clinton. Ahí Jon Favreau, director de discursos de Obama, se tomó una foto, a un lado de la esfinge de cartón tomándole un seno y del otro lado, un desconocido de rostro difuminado que le da de beber cerveza, lo que hace suponer la intencionalidad de dañar a Jon con el balconeo. En otra foto está Jon bailando con la figura de cartón. Las fotografías aparecieron el 6 de diciembre en Facebook, el mismo medio en Internet que le dio el triunfo a Obama. Dada la relación con Facebook la foto solo duró dos horas en ese medio. Jon ya se disculpó con la senadora Clinton, pues tenía aspiraciones de entrar al Departamento de Estado que estará a cargo de la senadora.

martes, 18 de noviembre de 2008

Obama bajo escrutinio permanente

La privacidad no es para todos

Los correos electrónicos, llamadas telefónicas y demás comunicaciones de los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica son propiedad de su país, testimonio de la historia que deben quedar resguardados en los archivos del Congreso para su posterior escrutinio. Lo que significa que “no puede haber instrucciones ocultas”, tampoco “intercambios privados de emociones”, nada de lo que no se quiera dejar huella. Parece que la presidencia trae consigo inconvenientes en cuanto a privacidad se refiere. El presidente electo Barack Obama, tiene que apagar su BlackBerry que le fue sumamente útil en su campaña electoral, pues mantenía una rápida y discreta comunicación con su equipo.

Según diversos asesores entrevistados el pasado domingo por el diario The New York Times, Obama está considerando desconectar su teléfono para cumplir con la Ley de Documentos Presidenciales, que entró en vigor en 1978 y que establece que todas las comunicaciones del presidente y el vicepresidente son propiedad del Estado. Dada la configuración tecnológica de los teléfonos de nueva generación, sería muy difícil mantener un seguimiento de todos los correos electrónicos enviados por el presidente para el posterior uso de los Archivos Nacionales. El presidente electo deberá dejar de utilizar su cuenta de correo electrónico personal, aunque quizá pueda comunicarse mediante una cuenta cedida por la Casa Blanca.

Obama podría ser, de todos modos, el primer presidente en utilizar un ordenador en el Despacho Oval. Ni Bill Clinton ni George Bush utilizaron el correo electrónico en sus cuatro legislaturas en Washington. Bush, sin embargo, se ha visto envuelto en un escándalo por un supuesto uso irregular de un dominio privado de correo electrónico por parte de algunos altos funcionarios de su Administración, que utilizaron el dominio "gwb43.com" -las siglas de George Walker Bush, y el número de su presidencia, el 43- para enviar miles de correos electrónicos sobre asuntos controvertidos.

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